Chambita , como le dicen sus compañeritos/as del CEDI Roble II, que funciona en el municipio de El Paraíso, departamento de Chalatenango, fue inscrito en el CEDI a la edad de tres años, gracias a la concientización sobre la importancia de la educación inicial, que la Facilitadora responsable del CEDI, Ana luisa Chacón, realizó con la familia. Los padres de Chambita se resistían a inscribirlo en el CEDI, manifestando que su hijo no podía estar sin su madre, especialmente porque no hablaba, no compartía con nadie y se escondía cuando veía a personas extrañas. Sin embargo, la facilitadora del CEDI, les insistió una y otra vez, en que el niño debía asistir al CEDI para superar sus problemas de lenguaje y socialización, y prepararse para asistir a la Escuela a la edad adecuada.

Es así, como finalmente los padres de Chambita accedieron a inscribirlo en el CEDI, con la condición de que se le permitiera a la madre estar presente los primeros días, para asegurarse de que su hijo se quedaría bien. La Facilitadora del CEDI recuerda que en su primer día de clases, Chambita estuvo casi sin hacer nada, no se integraba a las dinámicas como los demás niños/as. Pero después de tres días, comenzó a familiarizarse con los juguetes, participar en los juegos y a comunicarse mediante señas, con los demás niños/as.

Al cabo del primer año de asistir al CEDI, Chambita ya se comunicaba mediante palabras con los demás niños/as y participaba en todas las actividades realizadas en el CEDI, compartiendo con sus compañeritos/as, ante la mirada incrédula de sus padres. Esto motivó a su madre para participar en la Escuela de Familia, que funciona en el CEDI, y en las Capacitaciones sobre Educación Inicial, desarrolladas por el Programa de Salud de la OEF , en su comunidad; mediante las cuales aprendió técnicas para estimular adecuadamente el desarrollo de sus dos hijos.

En el 2008, Chambita egresó del CEDI y ya está inscrito en el Primer Grado en la Escuela , para el 2009. Además, su hermanito Manuel, de tres años de edad, asistió su primer año al CEDI y también será ”.

Centro de Estimulación del Desarrollo Infantil

“Edelmira -8 años-, Lorena -13 años- y Rutilia -15 años-, son las hermanitas Deras , que asisten a la Sala de Nivelación que funciona en la comunidad Aguaje Escondido, en el departamento de Chalatenango. Su madre falleció hace dos años a causa de un cáncer, quedando al cuidado de su padre, quien trabaja como jornalero y también, vende paletas, gracias a un crédito que le brindó el Banco Comunal que también funciona en su comunidad. Las hermanitas Deras pasaban las tardes solas en su casa y tenían dificultades para hacer adecuadamente sus tareas, ya que aunque tienen una hermana de 17 años, ésta sufre de retraso mental.

Su padre no quería que asistieran a la Sala de Nivelación porque pensaba que irían a “perder el tiempo”, pero actualmente reconoce el valor del apoyo que sus hijas reciben en la Sala. Ya que las tres aprobaron el grado y Edelmira, que fue la más afectada por la muerte de su madre, incluso obtuvo un lugar en el Cuadro de Honor de su Escuela, al final del año escolar. Adicionalmente, desde hace dos años -en que participan en la Sala-, han recibido una canasta escolar que contiene los cuadernos y otros útiles escolares, además del bolsón, por lo que no corren el riesgo de tener que abandonar la Escuela por falta de estos implementos”.

NIñez en condiciones de Riesgo Social

“Mi nombre es Diana , tengo 11 años de edad y estudio Tercer Grado en el Centro Escolar Concepción Alemán Córdoba. Vivo con mi mamá y mis tres hermanos menores. Mi mamá vende dulces y frutas en el mercado y yo antes le ayudaba a vender en los buses. Casi no me quedaba tiempo para estudiar y para hacer las tareas que me dejaban en la Escuela , por eso repetí dos veces el Primer Grado.

Hace tres años, la Educadora de la Sala de Nivelación de la OEF , en Usulután, convenció a mi mamá de que me dejara ir a la Sala , para que recibiera refuerzo y ayuda para hacer las tareas, y ya no repitiera el grado. Desde entonces, he pasado el grado y me gusta ir a la Escuela y a la Sala donde aprendo jugando y me apoyan con una canasta escolar todos los años. Antes yo iba a la Escuela sólo con un cuaderno y un lápiz, porque mi mamá no podía comprarme los demás útiles.

Además, desde que mi mamá recibe charlas sobre los peligros que yo puedo vivir si sigo trabajando, ya no voy con ella a vender y tengo tiempo para asistir a la Sala y hacer bien mis tareas. Mi sueño es seguir estudiando y llegar a ser una profesional, para no tener que vender en el mercado y ayudar a mi familia”.

Niñez en condiciones de Alto Riesgo Social.

“Mi nombre es Pedro Antonio , tengo 12 años, curso el cuarto grado en el Centro Escolar Presbítero Norberto Marroquín. También, asisto a la Sala de Nivelación de la OEF , en el municipio de Verapaz.

Mi familia son mis tres hermanos, mi mamá y mi padrastro. Mi mamá lava y plancha ajeno y mi padrastro casi todo lo que gana lo pierde en juegos de azar. Lo que gana mi mamá no es suficiente para todos los gastos de la casa y todo lo que hay que comprar para ir a la Escuela. Por eso, mis hermanos y yo, trabajamos haciendo mandados a los vecinos, cuidando vacas o doblando y tapiscando maíz. Así, ayudamos a mi mamá y tenemos algo de dinero para llevar a la Escuela.

Este año, mi mamá no nos iba a mandar a la Escuela porque se enfermó, no pudo trabajar y no tenía para comprarnos los útiles. Pero gracias a que la OEF nos dio los útiles, la camisa y la mochila, pude seguir estudiando.

Con todas las cosas que tengo que hacer, siempre me queda tiempo para ir a la Sala de Nivelación, donde la niña Dalila (Facilitadora de la Sala ), me ayuda a hacer bien las tareas que me dejan en la Escuela. Además , desde que asisto a la Sala , leo mejor que antes y ya puedo sumar, restar y multiplicar bien.

Me gusta mucho participar en todas las actividades que hacen en la Sala , como los encuentros deportivos, los convivíos y los paseos a lugares como Ilobasco o el Museo La Casa de la Hacienda , que he conocido gracias a la OEF , ya que mi mamá nunca hubiera podido llevarnos a mis hermanos y a mi”.

Niñez Trabajadora

“Mi nombre es Ana Rosalina , tengo 42 años de edad, soy madre cabeza de familia y vivo en la comunidad El Coyolito, del municipio de Tejutla, departamento de Chalatenango, junto a mis tres hijos.

Tenía ocho días de haberme practicado una esterilización en el Hospital Nacional de Nueva Concepción, período en que no había acudido a ningún control ni curaciones porque en el Hospital no me dijeron que debía hacerlo. Cuando la Promotora de Salud de la OEF , me visitó para recabar información para un diagnóstico comunitario y conoció de mi situación, me examinó, percatándose de que la herida operatoria estaba infectada. Me realizó una curación de emergencia y me indicó que asistiera a la Brigada Médica , que la OEF realizaría en mi comunidad al día siguiente.

Durante dicha Brigada, pasé consulta con el médico de la OEF , quien confirmó la infección y me refirió al Hospital. Donde -debido al estado avanzado de la infección-, me ingresaron y trataron con antibióticos, durante varios días. Yo pensaba que el dolor que sentía era normal y en ningún momento pensé en ir a consultar al Hospital, por lo lejos que se encuentra de mi comunidad. Tampoco pensé en buscar la ayuda del Promotor del Ministerio de Salud –que atiende otras dos comunidades más-, porque es muy difícil encontrarlo y llega a mi comunidad cada dos o tres meses.

Gracias a la OEF , hoy en día, mi comunidad cuenta con una Promotora de Salud que vive en la comunidad, siempre está disponible y nos atiende en forma oportuna. No quiero pensar lo que habría sido de mis hijos, si la OEF no me hubiera atendido a tiempo y mi estado de salud se hubiera complicado aún más, llevándome hasta la muerte”.

Salud Comunitaria.